Compensando lo incompensable

Estado de las aguas del Río Negro a la altura de Paso de los Toros.

La firma del documento, que algunos denominan contrato, entre el gobierno uruguayo y la multinacional de origen finlandés UPM  el pasado 27 de noviembre marca un hito en la relación entre los estados y las empresas.

Raúl Viñas, en El Telescopio 18/6/2018.

Seguramente en el futuro, el documento firmado podrá ser estudiado como ejemplo de la capitulación voluntaria de las potestades del estado frente a las pretensiones de una empresa para operar en su territorio. Ese documento, que incluye la jurisdicción internacional para la resolución de controversias, tiene como cláusula gatillo la denominada Decisión Final de Inversión (DFI) por parte de UPM, a partir de la cual cobran fuerza todas las disposiciones que lo integran (1).

Entre otras cosas el documento incluye en su punto 3.2.10 (d) una cláusula por la que: “UPM se compromete a compensar ambientalmente a ROU“.

Ese concepto de compensación es el mismo que hoy le permite a una empresa contaminar en una determinada parte del mundo y pagar su culpa con la compra de algún certificado de carbono u otra medida similar en otra parte del mundo, en el entendido de que el mundo es todo uno.

El mecanismo me recuerda un poco a las “indulgencias” que en el pasado tenía la Iglesia Católica, no se perdona el pecado, pero lo exime de la pena.

Tal como entonces, se genera un mercado de pecados, en este caso ambientales, por el que se le pone precio a los componentes del ambiente y se organiza una compleja ingeniería financiera para medir la compensación y darle a los damnificados el justo valor por las pérdidas causadas.

Casi suena bien, pero antes de seguir por este camino, los invito a detener la lectura y por un momento pensar como seres pensantes que supuestamente somos. ¿Cuánto vale la pérdida de un monte nativo? ¿Cuánto por no poder pescar en un arroyo?

No faltará el economista ambiental que prontamente haga un cálculo y nos salga con una cifra en alguna moneda, pero, todos tenemos claro que esos billetes no traerán de nuevo el monte ni los peces.

La firma del ‘Contrato ROU-UPM’, el 27 de noviembre de 2017.

Volvamos a lo de que: UPM se compromete a compensar ambientalmente a ROU“.

¿Que quiere decir eso?

Evidentemente es el reconocimiento de que la empresa contaminará, ya que de otra forma no habría nada que compensar.

Una simple definición de la compensación ambiental dice que es un conjunto de medidas y acciones  que se implementan siempre que no se puedan adoptar medidas de prevención, corrección, mitigación, recuperación y restauración eficaces.

Así, la previsión de compensaciones ambientales es un claro índice de que no podrán tomarse y ponerse en práctica medidas suficientes para evitar la contaminación del ambiente a partir de la planta.

El documento firmado nos aclara que esa compensación ambiental en el caso de la pretendida planta de UPM en el Río Negro se limitará a la suma de 10,5 millones de dólares a ser utilizados en el saneamiento de Paso de los Toros y Pueblo Centenario.

Sobre eso se expresó el mes pasado la Ministra De León diciendo que la empresa se comprometió por escrito a “colaborar en la limpieza, mejora y mantenimiento de los efluentes de este río” (2).

Incluso se ha dicho por parte de voceros del gobierno que se trabajará conjuntamente con UPM para mejorar “todo el ecosistema del Río Negro”.(3). Eso mientras que desde la academia se indica que los niveles de contaminantes declarados en los estudios de UPM respecto de sus efluentes son muy altos (4).

Hoy vemos en las redes sociales que el Río Negro es más bien el “Río Verde”. Está claro que  más allá del monitoreo, no se ha tomado NINGUNA medida para mejorar esa situación.  Mientras que en el río Santa Lucia se han iniciado algunas acciones de protección y prevención, nada se hace por el Río Negro.

¿Será que se espera la instalación de UPM para comenzar a trabajar y hacer ver que esa planta sirvió para mejorar el río?

Seguro que suena a teoría conspirativa, pero no hay mucha otra explicación a la inacción del estado en un tema que ha sido estudiado por la academia y que es monitoreado por el estado desde hace ya casi 10 años (5).

Por otra parte, en una ofensiva de relaciones públicas de UPM que se ocupa especialmente de la zona donde se plantea instalar su segunda planta, la empresa pide confianza y paciencia y dice que su planta no contaminará (6).

Eso nos lleva nuevamente al tema de la compensación ambiental propuesta por UPM, compensación que no tendría sentido si no contaminara. Sobre ello hay dos interrogantes.

La primera, si es aceptable este sistema de “canje” o “compensación” en temas ambientales. Básicamente, si podemos llevar todo a pesos o dólares.

La segunda, suponiendo que fuera aceptable la “compensación”, es sobre monto acordado, que es aproximadamente lo que gana UPM de su planta de Fray Bentos en una semana, y eso como compensación por una planta a instalar en una zona franca, para procesar un producto local, por 30 años.

¿Será que no es posible hacer obras o implementar procesos que mejoren el Río Negro sin los 10.5 millones de dólares que UPM ofrece por toda “compensación”?

El efluente de UPM equivaldría a la descarga de las aguas cloacales sin tratar de una ciudad de más de 230.000 habitantes.

Que se convenga por parte de autoridades nacionales que se puede compensar con dinero la contaminación de una planta que la propia empresa dice arrojará al río 45.625.000.000 litros de efluentes anualmente durante al menos 30 años, dice mucho de la conciencia ambiental de las autoridades.

Que se acepte por parte de esas autoridades, que manejan presupuestos de cientos de millones de dólares anualmente, que esa compensación se limite a 10,5 millones de dólares ya es un insulto a nuestra inteligencia.

Lo que está claro es que hoy el Río Negro está contaminado, que instalar una planta de celulosa en el embalse de Baygorria no lo mejorará y que no es aceptable se pretenda compensar  con una ridícula suma de dinero la degradación ambiental que no se limita al agua sino que también debe considerarse en el aire y en el suelo.

Las medidas para mejorar el río no pueden esperar a que se instale un nuevo contaminador y además se deben transparentar todas las condiciones económicas de esa instalación.

En este punto, falta transparencia en el gobierno que mientras hace declaraciones casi propagandísticas sobre la planta de UPM en el río Negro (7), declara confidenciales los estudios que supuestamente sirven de soporte a esas afirmaciones (8).

Notas:

  1. https://www.elpais.com.uy/informacion/vea-contrato-inversion-upm-gobierno-uruguayo.html
  2. https://www.elpais.com.uy/informacion/politica/controlaran-rigor-impacto-upm.html
  3. https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/5/ministra-de-medio-ambiente-dijo-que-se-trabajara-con-upm-para-mejorar-el-ecosistema-del-rio-negro/
  4. https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/11/experto-de-facultad-de-ciencias-considera-muy-altos-los-limites-de-vertido-de-fosforo-previstos-en-el-contrato/
  5. https://www.elobservador.com.uy/expertos-advierten-riesgo-ambiental-la-nueva-planta-upm-n1140759
  6. https://www.elobservador.com.uy/upm-pidio-paciencia-vecinos-la-pastera-y-dijo-que-no-contamina-n1140793
  7. https://www.mtss.gub.uy/c/document_library/get_file?uuid=68c198b4-dc86-46b8-8dab-626fd9819002&groupId=11515
  8. http://ecos.la/UY/9/actualidad/2018/05/07/23122/gobierno-declaro-confidencial-informacion-sobre-negociacion-con-upm/

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