La insustentable levedad de UPM

El Lago de Rincón del Bonete en frente a San Gregorio de Polanco como consecuencia de la sequía en este momento.

A medida que se revelan datos de la nueva planta de celulosa de UPM cambian para peor las cifras de inversión y de empleo y se perciben los altos impactos del proyecto sobre el Río Negro.

Víctor L. Bacchetta

La Puesta de Manifiesto por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), entre el 27 de febrero y el 27 de marzo últimos, de la comunicación del Proyecto de Planta de Celulosa Paso de los Toros, con el fin de obtener la Viabilidad Ambiental de Localización (VAL), permitió acceder por primera vez a datos oficiales provenientes de la empresa UPM sobre las principales características de este proyecto.

Una de las primeras cuestiones que llaman la atención es la disparidad entre las cifras anunciadas al público por el gobierno nacional y los números posteriores a medida que se va concretando el proyecto. Hay disparidades entre los anuncios del gobierno y el Contrato ROU-UPM firmado posteriormente y existen disparidades también entre las cifras del Contrato y los datos del proyecto presentado a la Dinama.

Cifras de inversión y empleo

Visita del canciller de Finlandia Timo Soini a Uruguay, en marzo último, en respaldo a las inversiones de su país.

El dato considerado más relevante sería el monto de la inversión que harían UPM y el estado uruguayo. En la conferencia de prensa del 15 de julio de 2016, cuando dijo que esperaba colocar la piedra fundamental de la nueva planta en el segundo semestre de 2018, el presidente Tabaré Vázquez agregó: “La empresa va a destinar 4.000 millones de dólares y Uruguay va a tener que invertir 1.000 millones de dólares”.

El Contrato ROU-UPM firmado el 7 de noviembre de 2017, ya no por el presidente sino por el director de la OPP, Álvaro García, y el prosecretario Juan A. Roballo, dice que “las inversiones que darán lugar a las autorizaciones de la Zona Franca para el Proyecto de Planta de Celulosa serán de aproximadamente € 2.000 millones”(sic). Dos mil millones de euros equivalen a unos 2.500 millones de dólares.

Por el otro lado, si sumamos la compra obligatoria por UTE de la energía producida por la planta (un subsidio encubierto de 903 millones de dólares), la construcción del Ferrocarril Central, del viaducto de ingreso al Puerto de Montevideo y de un nuevo puerto pesquero en Capurro, para dejarle el muelle actual a UPM, la inversión de Uruguay, solo por estos rubros, ascendería a ¡1.850 millones de dólares! (1)

Diferencias del orden de mil millones de dólares en las inversiones, de UPM para menos y de Uruguay para más, no son nada despreciables.

Otro aspecto clave de la justificación del proyecto ha sido el trabajo. “El esfuerzo será enorme, pero la planta significa 8.000 puestos de trabajo”, manifestó el ministro de Economía, Danilo Astori, el 17 de agosto de 2016. A fines de 2017, al firmarse el llamado Contrato ROU-UPM, las cifras todavía eran similares:

“2.3.5 Las estimaciones preliminares indican que el Proyecto UPM generaría un promedio de 3.000 (tres mil) puestos de trabajo, con picos de 5.000 (cinco mil), durante la construcción de la Planta de Celulosa, y unos 4.000 (cuatro mil) puestos de trabajo directos durante su fase de operación, relacionados con la actividad primaria, industrial y logística.” (p. 5)

Pero en el proyecto de este año, más allá de los dos a tres años de la construcción de la planta, las cifras en la etapa de operación son bastante menores:

“el área ya disponible para el abastecimiento de la Planta es del orden de 180 a 220 mil Hectáreas (…) el área de nuevas plantaciones deberá aumentar entre 60 y 90 mil hectáreas en un período de 10 años (p.25)”, un tercio del total. Y agrega que “durante la operación de la Planta, se tendrán entre 400 y 500 empleos directos de tiempo completo, incluyendo trabajadores itinerantes, en los tres turnos” (p. 60)

El empleo queda así lejos de los 4.000 puestos de trabajo prometidos y la realidad de los hechos suele ser peor. No debería ser novedad; Fray Bentos y Conchillas conocen la realidad del empleo actual de Botnia/UPM y Montes del Plata. Es una manipulación de las cifras con fines propagandísticos que ha sido habitual en la presentación de estas “grandes inversiones”. La manipulación sigue con otros datos del proyecto.

Consumo de agua y efluentes

Según la comunicación del proyecto de UPM, la planta de Paso de los Toros producirá 2,1 millones de toneladas anuales de celulosa, con posibilidad de aumentar un 11% en el futuro. Inicialmente, la planta extraerá diariamente del Río Negro 125.000 metros cúbicos (125 millones de litros) de agua y devolverá 106.500 metros cúbicos (106,5 millones de litros) de efluentes tratados para cumplir la norma vigente.

El ecologista investigador Eduardo Gudynas hizo el siguiente cálculo: “Tomando en cuenta que en Uruguay la OSE establece que el promedio de consumo de agua es de 130 litros por persona por día, la demanda de agua de UPM-2 es equivalente a la de unas 900 mil personas. O lo que es lo mismo, a la suma de lo que consumen todas las ciudades medianas de Uruguay (excepto la metrópoli, Montevideo)”. (2)

Comentario del ingeniero Amorín minimizando el enorme consumo de agua de la planta de UPM.

En el foro Ecología y Política en Uruguay (UruEcoPol), una lista de Internet moderada por CLAES, el ingeniero Carlos Amorín, responsable técnico del informe presentado a la Dinama por UPM, minimizó el impacto de la planta diciendo que “la mayoría del agua que se extrae, retorna al río como efluente tratado” y que “el volumen de agua realmente que consume el emprendimiento es de 22.000 m3/ día” (sic).

La afirmación de Amorín es engañosa, porque ese efluente tratado contiene elementos orgánicos y químicos que no son inocuos. Entre los elementos químicos del efluente de UPM que irán al Río Negro, el más relevante es el fósforo por estar asociado a la eutrofización, el crecimiento explosivo de algas microscópicas, las cianobacterias tóxicas, que dan un color verde característico al agua de ríos y arroyos.

Según lo establecido por el Decreto 253/79, la concentración de fósforo en un efluente no debe pasar de 5 miligramos por litro. Según UPM, la concentración de Fósforo Total (PT) en esta planta sería, en condiciones normales, menor de 1 (un) miligramo por litro y, como máximo, llegaría a 2 miligramos por litro. Los 106,5 millones de litros de efluentes llevarán entonces hasta 213 kilogramos de fósforo por día.

Si se tiene en cuenta que la media de fósforo en los efluentes domésticos es de 10 miligramos por litro y que esos efluentes representan un 70% del consumo de agua, 130 litros diarios de agua por persona generan efluentes con 0,91 gramos de fósforo. Dividimos 213 kgrs. por 0,91 grs. y tenemos que la descarga de UPM equivale a los efluentes cloacales sin tratar de una ciudad de más de 230.000 habitantes.

Aunque el compromiso de UPM es que el fósforo de sus efluentes se encontrará por debajo de lo exigido en el decreto, el problema inmediato posterior es si el Río Negro tiene la capacidad como para diluirlos a un nivel aceptable. La normativa uruguaya establece que la máxima concentración de fósforo admisible en los cursos de agua del país es de 25 microgramos (0,025 miligramos) por litro.

Por lo tanto, una de las cuestiones centrales para la localización de la planta de UPM es si el Río Negro puede soportar la carga de esos efluentes. Para resolverlo debe tenerse en cuenta el caudal del río y la calidad del agua que está transportando. El problema con el Río Negro no es solo que el caudal es muy variable y pequeño en determinados momentos, sino que ya se encuentra muy contaminado.

Consecuencias en el Río Negro

De acuerdo con los informes de la Dinama provenientes del monitoreo del Río Negro, en los últimos siete años, el caudal mínimo, medio y máximo del río fue de 120, 1.321 y 3.961 metros cúbicos (mil litros) por segundo, respectivamente. Al mismo tiempo, el agua del río registraba un alto grado de contaminación: el promedio anual de fósforo en 2014 y en el quinquenio anterior fue de 130 µ/l [microgramos por litro]. (3)

El mismo informe de la Dinama expresa: “En promedio, el estándar del Decreto 253/79 es superado cuatro veces, pero llegándose a cuantificaciones de hasta siete veces ese valor” (sic). Por lo tanto, la descarga de fósforo de los efluentes de UPM vendría a sumarse a una carga de fósforo del Río Negro que ya está sobrepasada. UPM intenta minimizar el problema diciendo que hay que estudiar más el caso.

La ministra de medio ambiente, Eneida de León, asegura que con UPM mejorará la calidad del agua del Río Negro.

Tras la firma del Contrato ROU-UPM, la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Eneida De León, declaró que UPM “se comprometió a mejorar la calidad del río” y que “dará dinero para saneamiento de Paso de los Toros”. Es obvio que el saneamiento de una ciudad de 13.000 habitantes, 1.136 más si le agregamos Pueblo Centenario, no compensa mínimamente la carga del efluente de UPM.

Los riesgos se calculan tomando la peor situación: consideremos el caudal mínimo del río (120 m3/s), en el verano y con sequía, y la mayor carga de fósforo (175 µg/l), por lo general coincidente con ese momento. Si al Río Negro en ese estado, se le agrega el efluente de UPM con carga máxima de fósforo (2 mg/l), la concentración de fósforo llegaría a 195,5 µg/l, es decir, ocho veces el máximo legal permitido.

Ante la evidencia de que el flujo normal del río puede no tener la capacidad requerida para diluir esos efluentes, la solución estampada en el Contrato es el compromiso del gobierno uruguayo de garantizarle a UPM “un flujo mínimo en el Río Negro aguas debajo de la Represa de Rincón del Bonete”. ¿Cómo se cumpliría ese requisito? y ¿cuáles serían sus consecuencias ambientales, económicas y sociales?

La única manera de garantizar ese flujo mínimo es utilizando el agua del embalse de Rincón del Bonete. Esto significa que la gestión del nivel del lago por la UTE pasará a tener como prioridad la necesidad de la planta de UPM. Existen solo dos maneras de resolverlo técnicamente: elevando la cota de reserva del lago en la época de lluvias o descontando de la reserva vigente hasta ahora lo requerido por UPM.

Cualquiera de las opciones tiene alto impacto y el mayor perjuicio parece ser para San Gregorio de Polanco. Si se eleva la cota máxima del lago hasta los 83 metros, aparte de las expropiaciones en una extensa área, el actual muro en construcción puede ser insuficiente para frenar los embates de las aguas. Y si se descarga más agua de la habitual en el verano, se compromete el potencial turístico de esa ciudad.

 

(1) Cifras presentadas por el Dr. William Yohai en la Mesa Redonda de Economistas sobre los impactos del Contrato ROU-UPM, realizada el 14 de marzo pasado en la Facultad de Sicología de la Universidad de la República, organizada por el Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus).
(2) “Los números de la nueva planta de celulosa”, por Eduardo Gudynas, en Montevideo Portal (http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_303166_1.html)
(3) “Monitoreo calidad del agua del Río Negro 2015”, MVOTMA, mayo de 2016. (Observatorio Ambiental Nacional – https://www.dinama.gub.uy/oan/)

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