Un gobierno a los pies del agronegocio

Los transgénicos están asociados en forma inevitable al uso de agrotóxicos cada vez más potentes.

El director de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), Alejandro Nario, afirmó públicamente que la última decisión del Gabinete Nacional de Bioseguridad (GNBio) agrega riesgos sin aportar beneficios económicos y entra en el círculo vicioso que implica la introducción de agrotóxicos cada vez más potentes para combatir malezas cada vez más resistentes.

Si bien había antecedentes de discrepancias de los ministerios de Medio Ambiente y de Salud Pública con decisiones del GNBio, esas diferencias no habían tomado estado público como ha ocurrido esta vez, donde se impuso una decisión por mayoría con el voto de los ministerios de Ganadería y Agricultura, Economía y Finanzas, Industria y Relaciones Exteriores.

Lo grave de la situación, en un área de gran impacto sobre la población y el medio ambiente, es que las organizaciones sociales dejaron de participar en esa instancia porque sus opiniones eran ignoradas. La política de transgénicos en el país está siendo dictada por la industria trasnacional de las semillas a través de los ministerios vinculados a la producción y la economía.

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Monsanto y sus amigos del alma

Con Alejandro Nario, titular de la Dinama: “No hipotequemos el futuro”.

Por José López Mercao, en Caras&Caretas, 1°/1/2018.

Alejandro Nario.

El ingeniero químico Alejandro Nario es titular de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y en tal carácter resume la posición del organismo ante la liberación comercial de cuatro eventos transgénicos. Además, marca algunas líneas de lo que podría constituirse en un camino de alternativa ante el círculo vicioso que implica la introducción de agrotóxicos cada vez más potentes para combatir malezas cada vez más resistentes.

“Estamos ante cuatro situaciones diferentes, que nosotros no compartíamos, porque agregan riesgos y no comportan ningún beneficio para Uruguay. Uno de los maíces es para una plaga que no existe aquí y que además no tiene ningún valor comercial. No mejora la productividad, no mejora nada. Entonces el país tiene que tomar un riesgo por algo que no le da beneficio.

Del otro no se sabe nada acerca del flujo genético que va a tener luego que sea liberado. No hay estudios suficientes como para suponer que esto no pueda significar un problema para el maíz criollo.

Lo segundo son dos variedades de soja que se incorporan frente a la resistencia de las malezas al glifosato, que ya se han vuelto resistentes a la acción conjunta de varios herbicidas. En consecuencia se introducen plaguicidas más potentes, algunos de los cuales ya han tenido problemas en otros países, como Estados Unidos, porque el Dicamba en particular es muy volátil y eso hace que en verano tengas mucha más deriva de la que es usual en los agroquímicos. Si han existido infinidad de denuncias contra los efectos del glifosato, estamos convencidos de que la acción de este nuevo herbicida los va a multiplicar”.

“Por lo mismo dijimos que nuestra responsabilidad como ministerio es negarnos a la liberación de ese evento cuyos efectos y consecuencias no están estudiados”.

“En lo personal, pienso que Uruguay tiene una ventana de oportunidades para comercializar productos de alta calidad. Lo ha demostrado con la trazabilidad ganadera, que ha contribuido a valorizar nuestras carnes en el mercado internacional.

Creemos que también hay una oportunidad para una agricultura distinta, que tenga escala, que tenga calidad. Tal vez si uno lo mira a nivel global sea más complejo, pero a la escala de lo que produce Uruguay deberíamos tener una ventana de oportunidades en mercados exigentes, que pagan más y que nos permitirían tener mayor valor agregado. Porque ese tipo de producción demanda una alta relación con la asistencia técnica, por lo tanto es más trabajo, permite que escalas más chicas puedan desarrollar la tarea.

Hoy lo que vemos es que la escala debe ser cada vez mayor para hacer unidades rentables porque el costo de los insumos crece a nivel global. Más maquinaria, más petróleo, más insumos químicos, que hacen que la producción se encarezca. Por lo tanto, para que la unidad sea más rentable tiene que tener cada vez más hectáreas, lo que hace que los productores más chicos queden fuera del sistema.

Cierto tipo de producción, con mayor valor agregado, nos permitiría desarrollar una estrategia para algún sector que día a día se está perdiendo. Son conocidos los datos acerca de la extranjerización y la pérdida de productores familiares, lo que es realmente preocupante”.

“Además, estamos preocupados por los polinizadores. Creemos que cuando vemos la cadena comercial hay que considerarla en su conjunto. Si este tipo de producción termina afectando a otras, el tema tiene que estar arriba de la mesa. Nosotros planteamos que es necesario que Uruguay construya información para saber efectivamente lo que está pasando. Cuando hablamos de polinizadores, no nos referimos sólo a las abejas, sino a los abejorros, a las pequeñas aves, a especies naturales que están en problemas y eso se está dando en las últimas décadas. Estamos viendo problemas en la conservación de especies que no tienen explicación si no consideramos los sistemas como conjuntos. O sea, que algo que uno está haciendo en un departamento puede repercutir a cientos de kilómetros de distancia. Las cadenas tróficas son algo que uno tiene que comprender y proteger si quiere proteger el medioambiente. Vemos que no hay tal línea de estudio y por eso nuestra preocupación”.

“La naturaleza combate la uniformidad. Es una estrategia que está presente en todo ecosistema, y el hombre fuerza la uniformidad a través del consumo de petróleo. En realidad, lo que nosotros estamos haciendo es pasar petróleo a alimento. Porque los insumos químicos son todos en base a petróleo, los altísimos consumos de energía que exigen tanto los sistemas de riego, como la maquinaria, son exorbitantes. Y se trata, básicamente, de energía no renovable. Estamos basando nuestra alimentación en un sistema que está pereciendo, que está basado en el abundante consumo de carbono. Eso nos genera problemas a futuro. ¿Cuánto tiempo más se va a poder sostener un sistema de alimentación basado en el petróleo? Sobre todo si se tiene en cuenta que es un insumo que viene en decadencia. Sólo una frase para resumir: no hipotequemos el futuro”.

1 Comentario

  1. Si realmente el Director de Dinama expreso lo que aqui se manifiesta, entonces, lo que corresponderia es que presentase su renuncia al cargo como protesta por lo que el actual gobierno, que el integra, esta haciendo en contra de las politicas ambientales. Su permanencia en el cargo significa apoyo a la conducta gubernamental en este topico. Su renuncia significaria protesta. Por lo tanto exijo como ciudadano que renuncie. Entonces ganaria mi confianza (y la del pueblo).

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